La crisis sanitaria generada por el Covid 19, tiene múltiples derivadas sociales y laborales para la sociedad en su conjunto. En vísperas del 1 de mayo, Día Internacional de las Personas Trabajadoras, CEAR-Euskadi quiere dar visibilidad a la situación específica que debe afrontar en materia de empleo el colectivo que atiende la organización.

Patricia Bárcena, Directora de la entidad, explica que “ante esta realidad que se da de forma generalizada, las personas que ya se encontraban en situación de precariedad y vulnerabilidad laboral antes de la crisis, ahora lo están más, como consecuencia de la misma. Es el caso de las personas refugiadas, solicitantes de asilo, migrantes y apátridas.”

Desde el equipo de Formación y Empleo de la organización se han observado las siguientes situaciones:

  • Durante el estado de alarma, las dependencias policiales en las que las personas solicitantes de asilo renuevan sus autorizaciones de trabajo, están cerradas. Aunque el Gobierno español ha establecido que todas las autorizaciones siguen en vigor durante el estado de alarma, la realidad es que hay empresas que estiman que es un riesgo contratar y dar de alta en la Seguridad Social a alguien con su autorización de trabajo pendiente de renovación.
  • Hay sectores laborales muy perjudicados como consecuencia de la crisis sanitaria, como la hostelería, el turismo o el empleo de hogar. En estos sectores los ERTE o la no renovación de contratos han sido la tónica general. Son sectores con contratación de personal extranjero más alta que otros y, en general, más precarios.
  • La situación de las trabajadoras del hogar es especialmente vulnerable. Se trata de uno de los sectores laborales más desprotegidos y con mayor proporción de trabajadoras extranjeras, muchas en situación irregular, trabajando en la economía sumergida y en condiciones de explotación, lo que implica también mayor exposición y menores medidas de prevención ante el coronavirus.
  • Muchas personas extranjeras se ven obligadas a trabajar en la venta ambulante, al no tener otras alternativas de empleo. En esta situación de confinamiento en la que no se puede salir a la calle, este colectivo se queda sin la única fuente de ingresos, por lo que una situación que ya era precaria se convierte en extremadamente vulnerable.
  • Durante la crisis sanitaria, han aumentado las posibilidades de empleo en el sector de la limpieza, el sociosanitario o el reparto a domicilio, sectores esenciales que cubren muchas personas extranjeras. Sin embargo, debemos lamentar que la fragilidad que caracteriza a estos ámbitos se ve reforzada en la actualidad por la falta de seguridad que ofrecen a las personas trabajadoras, con medidas de prevención que, si, ya antes eran insuficientes, ahora lo son mucho más.
  • CEAR-Euskadi valora positivamente las iniciativas que se están poniendo en marcha para cubrir las necesidades laborales de sectores como el sanitario o el agrícola. Sin embargo lamenta, por un lado, en el caso del entorno sanitario, el escaso recorrido que ha tenido la propuesta inicial, ya que nos consta que muchas de las personas solicitantes de asilo que  se han puesto a disposición de la administración y que cuentan con el perfil necesario, no han sido contratadas hasta la fecha. Por otro lado, este tipo de medidas puntuales instrumentalizan a las personas migrantes y las ponen al servicio de nuestras necesidades si no se abordan en clave de derechos. CEAR-Euskadi reivindica respuestas legislativas y gubernamentales que garanticen los derechos humanos de las personas solicitantes de protección internacional y migrantes y que eviten la irregularidad, tal y como recomienda el Consejo de Europa.
  • Las formaciones que estaban recibiendo muchas de las personas que atiende CEAR-Euskadi también se han visto interrumpidas, sobre todo las ocupacionales, ya que no tienen alternativa on-line y se paralizan, truncándose así sus proyectos profesionales.
  • Existe una brecha digital clara. Buena parte de nuestro colectivo no tiene las competencias necesarias para poder hacer uso de las vías telemáticas que se ofrecen desde las administraciones públicas y prácticamente cualquier servicio. La situación de alarma sanitaria evidencia esta brecha y aísla de una forma más radical aún a estas personas. Y quienes sí pueden tener esas competencias, a veces también se encuentran con una brecha económica (no poder pagar el wifi o no tener dispositivos móviles, tabletas o portátiles que le permitan comunicarse), por lo que hemos solicitado se adopten medidas de apoyo que las palien.

En este 1 de mayo tan extraordinario, desde CEAR-Euskadi, exigimos a las instituciones vascas y estatales que tengan en cuenta la situación específica que enfrentan personas refugiadas, solicitantes de asilo, migrantes y apátridas, en los planes laborales y sociales que se establezcan para dar salida a la crisis social y económica derivada de la sanitaria del COVID 19.