Desde CEAR-Euskadi, Joxemi Zumalabe Fundazioa y Mundubat hacemos un llamamiento internacional para que se dirija la atención a Honduras, especialmente en este momento en el que el país está inmerso en un periodo electoral, lo que se traduce en un alarmante  aumento de la violencia contra activistas y personas Defensoras de Derechos Humanos (DDH), tal y como reportan las organizaciones y movimientos sociales. Por ello, la solidaridad internacionalista será clave en este año para los movimientos de Honduras.

Este año electoral agrava una realidad caracterizada por preocupantes factores estructurales como la militarización de la sociedad civil y los espacios públicos; la estigmatización sistemática de personas, movimientos populares y organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos; y la criminalización y judicialización a dirigentes sociales y DDH.

La difícil situación en Honduras recibió una gran atención internacional durante el año 2016, como consecuencia del asesinato de Berta Cáceres, lideresa indígena vinculada al movimiento en contra del proyecto hidroeléctrico Agua Zarca. Este crimen es sólo la punta del iceberg en un contexto de altísimos niveles de violencia contra los movimientos, las activistas y las personas defensoras, tal y como muestran los datos:

  • Honduras se ha convertido en uno de los países más peligrosos del mundo para los movimientos populares y la defensa de los derechos humanos[1]. En 2016, de las 27 personas defensoras asesinadas, 5 contaban con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)[2]. Entre 2010 y 2016 fueron 18 las DDH con medidas cautelares asesinadas.
  • Desde 2010 se han producido 3.064 casos de criminalización según datos del Observatorio para la Protección de los Defensores de Derechos Humanos. Un claro ejemplo es la campaña de difamación de la que fue objeto el pasado noviembre Bertha Oliva, (coordinadora del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras – COFADEH), con una larga trayectoria en la promoción de los derechos humanos, tratando de vincularla con cárteles de la droga para desacreditar su labor en defensa de los derechos humanos[3].
  • Honduras es el país más peligroso del mundo para quienes defienden los derechos ambientales y de la tierra, con 101 asesinatos entre 2010 y 2014. Según un estudio de la Asociación para una Ciudadanía Participativa (ACI Participa), entre mayo de 2015 y octubre de 2016, en Honduras fueron asesinadas 27 personas defensoras del territorio y ambientalistas[4].
  • Desde 2009 hasta agosto de 2016 suman 224 asesinatos de miembros de la comunidad LGTBI registrados por las autoridades y organizaciones defensoras de sus derechos.

Por todo lo anterior, hacemos este llamamiento internacional para dirigir la mirada a Honduras y denunciar las causas y las consecuencias de esta violencia contra las personas, comunidades y colectivos.

Ayúdanos a Difundir este manifiesto.

¡No olvidemos Honduras!

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[1]http://www.omct.org/es/human-rights-defenders/urgent-interventions/honduras/2016/12/d24084/

[2] Boletín PBI Honduras 04, diciembre de 2016.

[3]https://www.amnesty.org/es/countries/americas/honduras/report-honduras/

[4]http://criterio.hn/2016/12/06/27-defensores-derechos-humanos-asesinados-honduras-ultimo-ano/