Mañana, en el Día Internacional contra la Discriminación Racial, CEAR-Euskadi pone el foco en la discriminación que sufren las personas refugiadas a la hora de acceder a una vivienda.

“Se alquila piso: absténganse inmigrantes”, una frase que escuchan habitualmente las personas migrantes y refugiadas que emprenden la búsqueda de vivienda en Euskadi. Cuando las personas solicitan asilo, el itinerario establece un periodo de 6 a 9 meses en el que las personas refugiadas residen en pisos de acogida, con el fin de cubrir sus necesidades básicas durante los primeros meses de su llegada. “El problema viene una vez finalizado este periodo”, asegura Rosabel Argote, responsable del área de Convivencia Intercultural de CEAR-Euskadi y añade que “pasado este tiempo, tienen que alquilar una vivienda por su cuenta para continuar con su proceso de integración social. A esto se le suma la búsqueda de empleo, el aprendizaje en el idioma, la búsqueda de amistades, etc… En definitiva, es un periodo en el que comienzan a tejer su red social como residentes habituales en Euskadi”.

La discriminación que sufren para acceder a este derecho se registra en diferentes niveles:
– No a personas extranjeras: Hay inmobiliarias que se escudan en que las personas propietarias no quieren alquilar a personas extranjeras. Quienes más dificultades tienen son las personas de origen magrebí y subsahariano.
– Requisitos económicos: El precio del alquiler está subiendo en general, pero sobre todo en ciudades más turísticas, como es el caso de Donostia-San Sebastián. El alquiler de tipo vacacional está generando que la oferta de viviendas en alquiler se reduzca de forma drástica. Esto hace que, al haber tanta demanda y tan poca oferta, las inmobiliarias y las personas propietarias puedan elegir a quien alquilar sin ningún tipo de negociación, exigiendo requisitos que muchas personas solicitantes de asilo no pueden cumplir.
– Abusos o estafas: Se han constatado algunos casos de personas que se presentan como mediadoras, cobran un anticipo con la promesa de que en poco tiempo tendrán un piso y desaparecen con el dinero. También ha habido casos en los que se ha incrementado el coste de las habitaciones a cambio del empadronamiento.

CEAR-Euskadi es una de las organizaciones que forma parte de Eraberean, una red impulsada por el Gobierno Vasco para luchar contra la discriminación de los colectivos migrante, gitano y LGTBI. En 2017 CEAR-Euskadi en el marco de la red registró 28 casos de personas solicitantes de asilo que sufrieron discriminación en el acceso a la vivienda y éstos son solo los casos identificados.
Han sido numerosas las ocasiones en las que las instituciones y la sociedad civil se han movilizado para reivindicar que Euskadi sea tierra de acogida para las personas refugiadas. Pero esa solidaridad no debe acabar cuando ya han conseguido llegar a un lugar seguro, acoger no es sólo alojar. Se deben garantizar sus derechos humanos también cuando ya están aquí, garantizándoles entre otras cuestiones el acceso a una vivienda digna.